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LINA VILA

Críticas

CHUS TUDELILLA ESCRIBE SOBRE SALA DE LECTURA

CHUS TUDELILLA ESCRIBE SOBRE SALA DE LECTURA

Chus Tudelilla escribe sobre "Sala de Lectura" en El Periódico de Aragón:

"Las de Alicia Vela fluyen azarosas en la vigilia del sueño dejando rastros minúsculos, apenas perceptibles. Las de Lina Vila, sin embargo, insisten en dibujar el duelo, en dar forma a la pérdida. Es así que las "redondas" teñidas de un leve color rosa, como la pintura de la carne, acogen breves capítulos de historias donde la ficción y la realidad participan del mismo anhelo por decir. El paso del tiempo borrará, ya ha empezado a hacerlo, las palabras y las imágenes grabadas en xilografía y quizás solo quede la huella de la plancha de madera. Junto a la mesa, Alicia Vela y Lina Vila trazan sus dibujos".

 

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[La fotografía es de Nuria Soler]

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PAULA GONZALO LES ESCRIBE SOBRE SALA DE LECTURA

PAULA GONZALO LES ESCRIBE SOBRE SALA DE LECTURA

Paula Gonzalo Les escribe en la revista virtual de la AACA sobre "Sala de lectura", la instalación de Lina Vela y de Alicia Vela en la Sala Juana Francés:

"Alicia Vela y Lina Vila nos invitan a conocer, “reconocer” y recuperar la sabiduría ancestral de un universo femenino que se ha ido tejiendo, hilo a hilo, entre vivencias durante siglos compartidas, anhelos y dudas, gozos y desventuras, pasiones y recatos, confidencias y lamentos".

 

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CHUS TUDELILLA ESCRIBE SOBRE LA BOCA DEL LOBO

CHUS TUDELILLA ESCRIBE SOBRE LA BOCA DEL LOBO

Chus Tudelilla escribe una crítica en El periódico de Aragón sobre La boca del lobo: "La agresividad bronca y despiadada de los lobos inicia este relato expositivo quebrado con la serie, igual de bronca y despiadada, Improvisación romántica, continúa en Dos lobos y acompaña el tránsito de la figura femenina protagonista en los papeles pautados En la boca del lobo I y II, sismógrafos de tanta emoción desbordada.

Somos lo que nos atrevemos a contemplar, ha escrito Rafael Argullol. Y Lina Vila se precipita quizá para liberarse, en un paisaje tan oscuro e inquietante como revelador de abismos".

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MANUEL PÉREZ LIZANO ESCRIBE DE LA BOCA DEL LOBO

MANUEL PÉREZ LIZANO ESCRIBE DE LA BOCA DEL LOBO

Manuel Pérez Lizano ha escrito un estupendo texto sobre La boca del lobo, la nueva exposición de Lina Vila en la Galería A del Arte, en el reciente boletín de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte:

"Estamos en pleno invierno con soledades desde la radicalidad, como si el vivir quedara diluido entre árboles sin hojas, incluso algún fantasmal pino, aguas frías y agresivas montañas. Nada, pero nada, respira con cierta ilusión y los colores mortecinos, tan hermosos, cambiantes y atractivos, potencian esa impresión infinita de angustia sin fondo, ni digamos con las persistentes nieblas. La muerte como presencia natural. Entre medio, cual símbolo de vida, algunas aves rastrean quietas la posibilidad de comer, mientras que la muy enigmática y solitaria presencia humana, vía siluetas perdidas en su infinitud, camina hacia anómalos destinos. Así son los impecables paisajes de Lina Vila, tan de sensaciones y enigmas. Los lobos, en un primer plano o inmersos en pleno paisaje, muerden carroña, se acarician y gruñen al borde de cualquier pelea, bajo la condición de simbolizar una especie de constante amenaza. Lobos que aceptan la caricia femenina o que la ¿amenazan? en la sugestiva obra de un lobo que de su gigantesca boca emerge una silueta femenina..."

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RICARDO GARCÍA PRATS ESCRIBE SOBRE LA BOCA DEL LOBO EN HERALDO

RICARDO GARCÍA PRATS ESCRIBE SOBRE LA BOCA DEL LOBO EN HERALDO

Ricardo García Prats escribe hoy en Artes & Letras, suplemento cultural de Heraldo de Aragón, una estupenda reseña sobre La boca del lobo de Lina Vila, que titula "El espejo de la mirada", y en la que dice, entre otras muchas cosas:

"La artista es consciente de que se encuentra en la tradición artística de la autobiografía en el arte, sin embargo en los momentos actuales quiere que sus obras, sus dibujos, sus acuarelas, sus bordados y sus óleos provoquen en el espectador una reflexión, pero también una emoción. Sin duda, Lina Vila se encuentra quizás en una situación vital más feliz que en otros momentos y, aún tratándose de la vida, no es lo mismo la reflexión que la emoción. En eso consiste todo, en el espejo de la mirada, en la realidad".

"Las pinturas de Lina Vila son ligeras, limpias, sueltas, livianas como el papel en el que están pintadas, tienen la luz transparente de la acuarela. A esa ligereza contribuye también la disposición de las obras en la pared, casi siempre sin marco ni cristal. Son pinturas en las que predomina el blanco del papel, los temas están sueltos en cada obra, para que el espectador reflexione y resuelva el puzzle de la exposición, que no es otro que el de la vida".

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LA BOCA DEL LOBO EN VISITASARTE

LA BOCA DEL LOBO EN VISITASARTE

En Visitasarte se dice del trabajo de Lina Vila en La boca del lobo: "no descubro nada nuevo si digo que la artista es una gran dibujante y que utiliza las técnicas pictóricas con gran maestría; ya sea óleo, acuarela, grafito, etc., hasta domina las puntadas en la tela formando exquisitos bordados. La muestra debería llevar por título "Camino de la serenidad", al menos así he visto a Lina en esta exposición: más tranquila, más reposada; ha dejado atrás a las mujeres atormentadas con sus cornúpetas cabezas y las aguadas que mitigaban en parte el rojo vivo del sufrimiento para pasar a unos tonos azul-negro en paisajes y animales, sobre todo en los cánidos, reservando una más amplia gama de colores para las aves. Hay sitio también para el amor y cómo no, para los lobos y su lucha por el dominio y la supervivencia. Toda la obra está cargada de expresividad y sentimiento y consigue el objetivo de emocionar al espectador. Fue multitudinaria la inauguración de la exposición donde amigos y admiradores no pudimos faltar a la cita en la mejor galería privada que existe en nuestra ciudad".

[Pincha aquí para leer completa la crítica]

 

MANUEL PÉREZ-LIZANO ESCRIBE DE LINA VILA

MANUEL PÉREZ-LIZANO ESCRIBE DE LINA VILA

Manuel Pérez-Lizano, en el boletín de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, escribe sobre Lina Vila, a propósito de su instalación de "Afinidades" en la Galería A del Arte:

El conjunto de lo representado es una maravillosa declaración de amor hacia el padre fallecido, que veíamos de gran dificultad por carga afectiva, pero resuelto con indiscutible tono creativo vía evocación. Parece oportuno comenzar con lo que definimos como eje icono situado frente a la instalación. Se trata del autorretrato de medio cuerpo con la pintora mostrando, como es lógico, un serio semblante. Con ambas manos sujeta el retrato de su padre, como si fuera un busto, que nace del vientre y con la parte superior de la cabeza entre ambos senos. El color de la figura paterna se representa más claro, pálido, para que contraste con el autorretrato. De la hija parece nacer el padre, pero en realidad recibe vida, recuerdo, a través de la permanente evocación de amor filial. Qué profunda delicadeza. La pared principal, como secuencia ampliada del autorretrato, consiste en el tronco de un árbol invasor del espacio plano mediante ramas secas, que adquieren vida radical por una serie de temas afines a la personalidad paterna. Árbol omnipresente en tonos grisáceos para no recargar la composición general, que permiten destacar, entre otros temas, los paisajes, las aves, un retrato de Goya, las flores, los árboles, y un vaquero del Oeste con sombrero y revólver. Campo de información sobre una específica persona, con el aliciente de obras personales de notable belleza artística, desde paisajes a temblorosos y altivos árboles.

ROBERTO MIRANDA ESCRIBE DE LINA VILA EN AFINIDADES

ROBERTO MIRANDA ESCRIBE DE LINA VILA EN AFINIDADES

Roberto Miranda escribe un hermoso texto en "Exposición de la semana", su sección dominical en El Periódico de Aragón, sobre "Afinidades". De la instalación de Lina Vila, escribe:

Lina Vila evoca a su padre. Ella por detrás detrás le abraza, y las dos figuras desde la pared tienen la misma mirada: el dolor verdadero de la pérdida: "Te oculta un bosque entero", qué metáfora de la muerte. Y la sabina de Villamayor en un atardecer lleno de pájaros que velan las cenizas, se ilumina de recuerdos, que Félix Romeo va enumerando como las Coplas de Manrique: "Sé que le gustaba la flor del azafrán... y los olivos, y los laureles... sé que le gustaban las películas del Oeste, escribir a mano... y conducir su furgoneta...".

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[En la fotografía, de Michel Robert, un momento del montaje: Lina Vila pinta bajo la atenta mirada de Chus Tudelilla]

 

 

 

OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN ESCRIBE DE LINA VILA EN AFINIDADES

OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN ESCRIBE DE LINA VILA EN AFINIDADES

Octavio Gómez Milián ha escrito un estupendo texto sobre Afinidades, la exposición de A del Arte. En su blog, Zaragota, escribe: "la complicidad entre Lina Vila y Félix Romeo cristaliza en un collage de sentimientos cuyas ramas segmentan las obsesiones de Pedro Vila en una simbiosis perfecta de registros, imágenes y referencias".

[La fotografía, de Michel Robert, se realizó durante el montaje de la exposición]

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ANTÓN CASTRO ESCRIBE SOBRE LINA VILA, EN AFINIDADES

ANTÓN CASTRO ESCRIBE SOBRE LINA VILA, EN AFINIDADES

Antón Castro ha escrito un hermoso texto en "Artes & Letras" sobre la exposición colectiva "Afinidades", comisariada por Chus Tudelilla para la galería A del Arte, con la participación de los artistas María Buil, Enrique Larroy, Fernando Sinaga y Gonzalo Tena, y de los escritores Ismael Grasa, Manuel Vilas, Jesús Jiménez y Alejandro Ratia".

Sobre Lina Vila, escribe:

"La última pieza es la más explícitamente narrativa. Lina Vila ha pintado el árbol de la vida de su padre, Pedro Vila Solanas, y en cada rama y en cada hoja le ha colocado retratos, paisajes, otros árboles, objetos: el mundo inagotable que configura un carácter. Ese árbol es el árbol de la memoria, el árbol de la inmortalidad en el tiempo, el árbol de la complicidad inefable entre la pintora y el padre. Enfrente, ella, con ese rojo-rosado-carmín tan personal, mira ese espectáculo, con la cabeza de su progenitor en el regazo. Félix Romeo, que no llegó a conocer a Pedro Vila, engancha sus palabras al árbol; son palabras-poemas, palabras-conjuros, palabras como daguerrotipos, palabras como sugerencias. Y ahí, las palabras y los dibujos, tiemblan, conmueven. Abrasan de emoción".

[La fotografía es de Michel Robert, mientras Lina Vila realizaba su instalación]

Consejo de Madre en ABC

Consejo de Madre en ABC

Virginia López publicó en el suplemento cultural de ABC una crítica de Consejo de Madre, la exposición de Lina Vila en el Espaciovalverde de Madrid:

SIN PUDOR QUE VALGA

La obra de Lina Vila (Zaragoza, 1970) posee un sorprendente carácter barroco, inusual en plena contemporaneidad artística, apreciable una vez que obviamos su cualidad formal y nos centramos en el concepto. Un sentido revelado en los simbolismos empleados, sólo que, en este caso y a diferencia del citado movimiento, para hacernos llegar hasta ellos se despoja de todos los formalismos pictóricos que entorpecen, abigarran y ocultan al ojo aquellos elementos que les son indispensables: los transmisores del mensaje. Al tiempo, es un mostrar sin decir; una sugerencia al aire abierta a interpretaciones. Construye alegorías de la vida, de su vida, por medio de unas obras que siguen evolucionando, buscando «el» lenguaje, a partir de una serie de ítems recurrentes. Su definición, frente a la sutileza de las casi sanguinas, ofrece la primera clave de lectura: el yo en oposición al otro como medio para diferenciarse, para entenderse, para mostrar el desacuerdo. Una obra que pretende escapar de convencionalismos y expone sin resquicio de pudor el momento vital de una autora definida como una de las jóvenes promesas del arte actual.

Chus Tudelilla escribe sobre Animales Conmigo en EXIT

Chus Tudelilla escribe sobre Animales Conmigo en EXIT

Chus Tudelilla escribió una crítica de la exposición Animales Conmigo, Galería Campos, en la revista Exit, de El Periódico de Aragón:

MIEDO Y DOLOR EN ROJO

Ciertos desnudos y rostros de mujeres de contornos apenas perfilados comparten con animales salvajes los escenarios vacíos de la serie de obras sobre papel que Lina Vila (Zaragoza, 1970) presenta en la Galería Campos. En virtud de la elección de los animales, de su posición y de las figuras femeninas, de la actitud de unas y otros, así como de la relación establecida entre ambos, variará la lectura simbólica de la escena. Más allá de interpretaciones más o menos afortunadas, los temas que prevalecen en la obra de Lina Vila continúan siendo el miedo, el dolor y la muerte, que han guiado sus reflexiones plásticas en los últimos años. Y sigue interrogando al cuerpo, que en esta serie corresponde al suyo propio, quizá para ahuyentar los miedos.

Vila pinta con rojo su cuerpo y su rostro, perfilando las formas que personalizan su contorno frente a la corporeidad física en rojo o en gris de los animales que la acompañan, olfateándola o simplemente compartiendo el mismo espacio. En ocasiones, los animales ocupan su anatomía. Y en otras se precipitan descoyuntados en el vacío, atisban a la espera desde la copa del árbol, o se reúnen amenazantes ante una invisible víctima propiciatoria. Cuervos, búhos, alces, ciervos, simios o perros la acompañan, expresando con su presencia simbólica y sus múltiples significados la jerarquía de los instintos y las de ideas de principio: noche materna, tinieblas y tierra fecundante, el cuervo; el búho, presagio de esterilidad, ave misteriosa y del mal agüero; el ciervo, ligado al Árbol de la Vida y símbolo de renovación y crecimiento cíclicos; los simios, fuerza intelectual y actividad inconsciente; y los perros, fieles compañeros de los mágicos, pueden ayudar a la lectura de una obra que busca ser terapéutica.

Animales Conmigo, en La Katxarraka

Animales Conmigo, en La Katxarraka

En la presente exposición de dibujos, Lina Vila se desnuda
autorretratándose con "Animales Conmigo" comunicando al espectador, lo mas
sinceramente de lo que es capaz, su propia vulnerabilidad y lo efímero del
humano, al antropomorfizar los animales en su desnudez humana y animal a la
misma vez, donde animal y humano son lo mismo, con igual capacidad de causar
dolor y de ser leal. De la misma especie. El Salvaje. Son autorretratos
tenues en los que no pretende reconocerse, pero sí, explicar deseos y
sentimientos fuertes que suceden, en un intento de concebir y mostrar las
actitudes humanas en los animales. ¿Y lo contrario? Son dibujos de
reorganizar un dolor para superarlo, sin superarlo, el dolor que produce la
intolerancia de los próximos ante el cambio que significa salirse del
"orden" establecido. La exposición tiene su consistencia en la búsqueda de
una solución, a la convulsión que ella misma le produce. Naturalmente se
percibe el alivio de la obra bien hecha.

en La Katxarraka

La fotografía es de José Antonio Melendo

Roberto Miranda, sobre Siete Artistas Aragonesas

Roberto Miranda escribe en El Periódico de Aragón sobre la exposición "Siete Artistas Aragonesas" de Aragonesa del Arte.

Aragonesa del Arte abre una colectiva de siete mujeres

Exponen Armisén, Dorado, Pennings, Mapi Rivera, Teresa Salcedo, Alicia Vela y Lina Vila.

 

09/05/2008 ROBERTO MIRANDA ZARAGOZA

Siete mujeres artistas de esta comunidad, de distintas edades y estilos, comparecen en una exposición colectiva abierta ayer en la galería Aragonesa del Arte (calle Fita, 19) con obra reciente. Se trata de las fotógrafas Alicia Vela y Mapi Rivera y las pintoras Eva Armisén, Julia Dorado, Silvia Pennings, Teresa Salcedo y Lina Vila, con cinco piezas cada una que ofrecen un hilo argumental. Ricardo García Prats, el comisario, advierte que las obras van agrupadas con ritmos de distancias entre sí, como el recitativo gregoriano.

 

Mapi Rivera (Huesca, 1976) ofrece cuatro secuencias de la Anunciación a la Virgen por el ángel. "Es el momento del encuentro de dos planos, la imaginación del ángel que sorprende a la mujer". El ser celestial viene de arriba; no de un lado, como en la imaginería gótica; y la Virgen se halla de pie, desnuda sobre un pequeño pedestal blanco, con un lirio a sus pies y la espalda cubierta con un manto azul.

Ella recibe del ángel un círculo de luz blanca y lo va bajando hasta su vientre. La escenografía frontal es purísima, con gestos de la imaginería cristiana de todas las épocas y un fondo celeste. Las cuatro fotografías, que llevan el título Fructus ventris tui, se completan con otra, Gratia plena, en la que se muestra en dos planos la plenitud del misterio cumplido.

Venida desde Bruselas para esta exposición, Julia Dorado (Zaragoza, 1941) aporta cinco piezas de su muestra itinerante por Aragón 2003-05: "Me va diciendo cosas el cuadro --dice la pintora--; aplico el collage, la fragmentación, cosas que aparecen... y cosas que el espectador tiene que proyectar. El juego virtual entre lo mío y lo que luego ven; silencios, guiños, ese juego tan complicado...". Julia Dorado invita a seguir las huellas que deja; y atrapa con su lenguaje al espectador que pacientemente se acerca a su obra. En Julia Dorado se puede ver el orden, la aparición de la desobediencia, el cerca y el lejos, el dentro y el fuera. Ahí está el cuadro con su autonomía, retador.

 

EL PAISAJE PRESTADO

Teresa Salcedo (Huesca, 1952) muestra lienzos de su proyecto Sakkei, que en japonés es un paisaje prestado. Ella pinta el paisaje que la naturaleza ofrece al hombre, donde convive la vida y la muerte. Esos paisajes levísimos, más aire y agua que tierra, "no tanto visto como un espacio físico, sino como emoción", que están surcados por pájaros migratorios, la gente que cambia de sitio. "Son trayectos sobre un mapa, encuentros, fragilidad, metáforas del viaje de la vida humana... El pájaro muerto se convierte en semilla".

Alicia Vela (Villalengua, Z. 1950) es profesora de Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Ella piensa en la relación entre el arte y la ciencia; en las geometrías que forman los seres vivos: "La naturaleza construye formas perfectas", dice. Y deja constancia geométrica de la forma lírica con seis libélulas (la misma libélula) y utiliza el medio digital para plasmar "la noche, que es luz", con el brillo de los insectos. Y juega con la apropiación metaforizada de la Alicia de Carroll conceptual, repetitiva y traslúcida por las alas intangibles. "Los insectos, desde la mitología, han sido relacionados con los humanos. Hay en ellos un concepto de repetición, de espejo y de simetría".

Sylvia Pennings (Amsterdam, 1961), reside en Zaragoza desde 1989. Su obra actual "es luminosa, vital, alegre, misteriosa, aparentemente ingenua", según García Prats, el comisario. Ella reconoce algo de la huella colorista del Grupo Cobra y vierte en la tela, "lo que has vivido, la experiencia, tu mapa personal y sorprendente". Y en el cuadro final "te ves reflejada; estamos retratados todos".

Lina Vila (Zaragoza, 1970) presenta una serie sobre animales rojos en los que ella interviene como si fuera su alma, o una arpía depredadora. "Viene de una experiencia personal, de una época muy convulsa. En el fondo está la fragilidad". Eva Armisén (Zaragoza, 1969) no pudo asistir ayer a la inauguración de la exposición. Sus cuadros parecen tebeos ampliados, con textos que forman parte de la pintura, con un humorismo ingenuo y alegre, en la línea del pop.

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Animales Conmigo, en El pollo urbano

Animales Conmigo, en El pollo urbano

En El pollo urbano se puede ver un amplio reportaje sobre la inauguración de Animales Conmigo, en la Galería Campos.

Alejandro Ratia escribe sobre Animales Conmigo

Alejandro Ratia escribe sobre Animales Conmigo

Alejandro Ratia publicó en Artes y Letras, suplemento de Heraldo de Aragón, este texto sobre la exposición de Lina Vila en la Galería Campos de Zaragoza.

EN PRESENCIA DEL OTRO

Los animales entran en diálogo con Lina Vila

 

 

“Animales conmigo”. Obra sobre papel de Lina Vila

Galería Campos. La Luz 14. Hasta el 29 de mayo

 

La representación de animales es tan vieja como la pintura. Fueron lo primero que se le ocurrió pintar al hombre de las cavernas. En el Románico, los bestiarios ofrecieron un arsenal de símbolos donde cada animal representaba en estado puro alguna virtud o vicio de los que contienden en el alma humana. El gótico tardío y el Quattrocento asistieron a una estilización extrema, produciendo una fauna de cuento de hadas, protagonista de cuadros mágicos como el San Eustaquio de Pisanello, en la National Gallery. Recordemos la leyenda: el santo cazador se encuentra al ciervo sagrado en medio del bosque. Este es, precisamente, el modelo iconográfico del encuentro entre el hombre y el animal salvaje, donde es este último quien actúa como oráculo, transmitiendo un mensaje que llega de algún lugar fuera del tiempo.

Los trabajos más recientes de Lina Vila (Zaragoza, 1970) responden a un esquema parecido al del San Eustaquio porque nos muestra el encuentro entre una figura femenina y un animal salvaje. La diferente naturaleza de ambos mundos se enfatiza por medios plásticos. El animal está dibujado con nitidez; la mujer resulta, por el contrario, fantasmal. En ella, el tono es un carmín diluido hasta el extremo; los animales, o bien son del mismo color, pero más denso, o se ha dibujado en gris grafito. La mujer –autorretrato de la artista– está desnuda e indefensa, mientras los animales visten sus pieles o sus plumas, y lucen cornamentas en el caso de alces y ciervos. Como en otras ocasiones, Lina Vila pone sobre el papel la condición transitoria y frágil del ser humano, que aparece como excepción consciente de su mortalidad en una Naturaleza que seguirá allí cuando no estemos.

Sin embargo, creo entender que esta excelente serie de Lina Vila, tan bien resuelta en sus aspectos técnicos, puede tener una lectura optimista y responder a una terapia privada. La mujer puede reivindicarse aquí como sacerdotisa, como espíritu del bosque. Lo específicamente humano, la capacidad para sufrir o gozar, parece sobrevivir de una forma sutil y se identifica, además, con lo femenino en su sentido de “ánima”. Aunque llevados a un terreno personal, podríamos no andar lejos de los bestiarios, antes aludidos, y de su simbolismo, pero en un tiempo que ha aprendido de las películas de Walt Disney –donde vuelven a hablar los animales–, produciéndose un desdoblamiento de funciones entre un mundo corporal e ingenuo, masculino y bestial, y otro anímico. En este caso, la portadora del mensaje oculto parece ser la artista, y es el “otro” quien se acerca a olfatear.

 

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