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LINA VILA

Roberto Miranda, sobre Siete Artistas Aragonesas

Roberto Miranda escribe en El Periódico de Aragón sobre la exposición "Siete Artistas Aragonesas" de Aragonesa del Arte.

Aragonesa del Arte abre una colectiva de siete mujeres

Exponen Armisén, Dorado, Pennings, Mapi Rivera, Teresa Salcedo, Alicia Vela y Lina Vila.

 

09/05/2008 ROBERTO MIRANDA ZARAGOZA

Siete mujeres artistas de esta comunidad, de distintas edades y estilos, comparecen en una exposición colectiva abierta ayer en la galería Aragonesa del Arte (calle Fita, 19) con obra reciente. Se trata de las fotógrafas Alicia Vela y Mapi Rivera y las pintoras Eva Armisén, Julia Dorado, Silvia Pennings, Teresa Salcedo y Lina Vila, con cinco piezas cada una que ofrecen un hilo argumental. Ricardo García Prats, el comisario, advierte que las obras van agrupadas con ritmos de distancias entre sí, como el recitativo gregoriano.

 

Mapi Rivera (Huesca, 1976) ofrece cuatro secuencias de la Anunciación a la Virgen por el ángel. "Es el momento del encuentro de dos planos, la imaginación del ángel que sorprende a la mujer". El ser celestial viene de arriba; no de un lado, como en la imaginería gótica; y la Virgen se halla de pie, desnuda sobre un pequeño pedestal blanco, con un lirio a sus pies y la espalda cubierta con un manto azul.

Ella recibe del ángel un círculo de luz blanca y lo va bajando hasta su vientre. La escenografía frontal es purísima, con gestos de la imaginería cristiana de todas las épocas y un fondo celeste. Las cuatro fotografías, que llevan el título Fructus ventris tui, se completan con otra, Gratia plena, en la que se muestra en dos planos la plenitud del misterio cumplido.

Venida desde Bruselas para esta exposición, Julia Dorado (Zaragoza, 1941) aporta cinco piezas de su muestra itinerante por Aragón 2003-05: "Me va diciendo cosas el cuadro --dice la pintora--; aplico el collage, la fragmentación, cosas que aparecen... y cosas que el espectador tiene que proyectar. El juego virtual entre lo mío y lo que luego ven; silencios, guiños, ese juego tan complicado...". Julia Dorado invita a seguir las huellas que deja; y atrapa con su lenguaje al espectador que pacientemente se acerca a su obra. En Julia Dorado se puede ver el orden, la aparición de la desobediencia, el cerca y el lejos, el dentro y el fuera. Ahí está el cuadro con su autonomía, retador.

 

EL PAISAJE PRESTADO

Teresa Salcedo (Huesca, 1952) muestra lienzos de su proyecto Sakkei, que en japonés es un paisaje prestado. Ella pinta el paisaje que la naturaleza ofrece al hombre, donde convive la vida y la muerte. Esos paisajes levísimos, más aire y agua que tierra, "no tanto visto como un espacio físico, sino como emoción", que están surcados por pájaros migratorios, la gente que cambia de sitio. "Son trayectos sobre un mapa, encuentros, fragilidad, metáforas del viaje de la vida humana... El pájaro muerto se convierte en semilla".

Alicia Vela (Villalengua, Z. 1950) es profesora de Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Ella piensa en la relación entre el arte y la ciencia; en las geometrías que forman los seres vivos: "La naturaleza construye formas perfectas", dice. Y deja constancia geométrica de la forma lírica con seis libélulas (la misma libélula) y utiliza el medio digital para plasmar "la noche, que es luz", con el brillo de los insectos. Y juega con la apropiación metaforizada de la Alicia de Carroll conceptual, repetitiva y traslúcida por las alas intangibles. "Los insectos, desde la mitología, han sido relacionados con los humanos. Hay en ellos un concepto de repetición, de espejo y de simetría".

Sylvia Pennings (Amsterdam, 1961), reside en Zaragoza desde 1989. Su obra actual "es luminosa, vital, alegre, misteriosa, aparentemente ingenua", según García Prats, el comisario. Ella reconoce algo de la huella colorista del Grupo Cobra y vierte en la tela, "lo que has vivido, la experiencia, tu mapa personal y sorprendente". Y en el cuadro final "te ves reflejada; estamos retratados todos".

Lina Vila (Zaragoza, 1970) presenta una serie sobre animales rojos en los que ella interviene como si fuera su alma, o una arpía depredadora. "Viene de una experiencia personal, de una época muy convulsa. En el fondo está la fragilidad". Eva Armisén (Zaragoza, 1969) no pudo asistir ayer a la inauguración de la exposición. Sus cuadros parecen tebeos ampliados, con textos que forman parte de la pintura, con un humorismo ingenuo y alegre, en la línea del pop.

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